martes, 2 de febrero de 2010

Odio a las personas que hablan con las manos.


Quede claro que no me refiero a aquellos que utilizan la lengua de signos. Me refiero a esas personas que necesitan tocarte, manosearte o golpearte para hablar.

Esto me ocurre desde hace tiempo, cada vez que alguien me golpea o manosea mientras me habla, siento un desagrado directamente proporcional a la efusividad del toqueteo. Hace tanto tiempo que me ocurre que he empezado a fijarme en si esto es algo casual, algo que solo me ocurre a mi, o si por el contrario es mas habitual de lo que parece.

Mi conclusión es que todos, incluido yo (para mi sorpresa), necesitamos del tacto para reforzar nuestras conversaciones pero ¿es necesario el golpeo, el apretón injustificado, el manoseo desagradable?, creo que no. Por otra parte, esta necesidad del tacto en las conversaciones ¿será una consecuencia directa de la falta de uso de otros sentidos para comunicarnos?. Durante años, el lenguaje gestual ojos-boca-cara, era nuestro apoyo para reforzar una conversación; ahora, después de años comunicándonos a través de una pantalla o un teléfono, ese lenguaje ha desaparecido casi por completo y necesitamos de otras "muletas".

Tengo que aceptar que sea así pero, por favor, cuando me veas no me golpees, no me aprietes, no me manosees mas de lo necesario. En contra de lo que te pueda parecer ni es gracioso ni es agradable.

Un saludo

jueves, 10 de diciembre de 2009

Felicitaciones Navideñas

Ya lo dije el año pasado. Siempre me ha parecido muy difícil buscar un conjunto de palabras que contengan los sentimientos y deseos felices que me gustaría trasmitiros en estos días, no encuentro nada original, nada que no se haya escrito ya antes.
Cuando, por fin, decido dejar de buscar y paso a escribir solo me sale el consabido:


Feliz Navidad y prospero Año Nuevo 2010, que el próximo año venga cargadito de ilusión, salud y éxitos personales y profesionales, que seáis muy felices y no solo en Navidad.


Cuidado con los Reyes Magos y el barbudo de rojo que este año le quitan los regalos a los buenos para darselos a los banqueros.


De todo corazón,
Triceratops

P.D.: También como el año pasado, os dejo una postal de Belén.





martes, 1 de diciembre de 2009

Que le den vacaciones a la Parca.

Ya he comentado alguna vez el agujero que me produce en el estómago el hablar de la muerte. Ya he comentado que me horroriza pensar en lo sibilina que puede llegar a ser, hoy estás bien y mañana quién sabe. Solo hace unos días que escribí sobre la muerte de un amigo de mi hija y hoy, nuevamente, vuelvo a escribir sobresaltado con la noticia de la muerte de una persona querida para mí.

Me costó ponerle cara, hacia tantos años que no nos veíamos que tarde en reaccionar. Cuando por fin lo hice los recuerdos empezaron a amontonarse en mi cabeza, años y años de recuerdos, siempre felices al lado de este compañero de juegos. Era una persona algo introvertida pero se esforzaba por integrarse en un grupo que no siempre entendía que sus prioridades, sus intereses o su forma de pensar no fuera la misma que unía al resto. No en vano, sin ser el centro de atención, era la persona que contaba un chiste en el momento adecuado, tenía una idea siempre que a los demás nos escaseaban, una palabra amable cuando la necesitabas,... era de esas personas que sin hacerse notar, sin necesitar aprobación era y estaba cuando había que "ser" o "estar".

La vida nos llevó a todos por caminos distintos y aunque con algunos me ha sido casi imposible mantener la comunicación, siempre he sentido que están ahí y que yo les estaré esperando cuando la vida decida volvernos a juntar. Ahora la Parca ha decidido que ese reencuentro contigo no se produzca jamas y entonces me he dado cuenta de que te echaré de menos. De todas formas te encontrarás con amigos ayoinos que también nos faltaron hace ya algunos años, dile a Carlitos y a Hector que a ellos también se les echa de menos.

Un saludo

lunes, 23 de noviembre de 2009

Muerte adolescente


En la tarde de ayer una de mis hijas se preparaba para lo que prometía ser una gran tarde de Domingo. Se arregló el pelo, se maquilló suavemente (sabe que no me gusta demasiado el maquillaje), se puso sus mejores "galas" de domingo y salió a buscar el merecido descanso después de una larga semana de trabajo entre clases, gimnasio, baile, inglés, viajes,... y es que esta chica no para.

No había transcurrido ni media hora cuando me llamó por teléfono, quería comunicarme el fatal accidente de uno de sus amigos de dieciséis años, un lamentable accidente de moto, una larga agonía durante la que mantenía la consciencia mientras los bomberos trataban de excarcelarle de debajo de la furgoneta que le mantenía atrapado contra el asfalto. Nada se pudo hacer.

Durante la noche, mientras veía como se hinchaban los ojos de mi niña por el dolor que dejaba brotar a través de sus pupilas, empecé a pensar en el padre de ese niño. Él también le vio arreglarse y preparar su tarde de domingo, también le vio ilusionado con lo que prometía ser un día especial, le vio salir con su moto ilusionado con lo que le depararía el futuro y....

De repente me he sentido tan pequeño, tan triste, tan...

Un saludo